La luz y el fuego
Sus habitantes veneran principalmente a Thermus, dios del Sol, a quien atribuyen la fertilidad y el despertar de la vida sobre la tierra. La luz y el fuego también representan orden, continuidad y autoridad en ceremonias, edificios y símbolos imperiales. Estas afirmaciones pertenecen a la tradición religiosa daliana.
El amanecer se interpreta como una renovación del acto de Thermus. La luz se asocia con vida, legitimidad y revelación; el fuego, con transformación, continuidad y retorno. La corte incorporó estos símbolos para representar la permanencia de la autoridad Folsitia.