El pastizal del ocaso
Hierbas verdes y doradas se ondulan en oleadas lentas. No se ve el sol, pero una luz anaranjada y suave ilumina el horizonte. El aire templado huele a hierba húmeda.
El movimiento de las hierbas puede continuar aunque el aire esté quieto. La iluminación permanece cerca del horizonte y conserva el aspecto del instante anterior a la noche, sin mostrar un astro que explique directamente esa luz.